Cosas de sexo

EL HOMBRE DEL PELO TATUADO

Pocas veces el porno ofrece la oportunidad a uno de sus actores de convertirse en estrella del cine convencional. Si acaso, los antecedentes de actores o actrices que han logrado eso que los americanos llaman “cross over” se limitan a pequeños papeles secundarios en películas comerciales. Baste recordar que Ron Jeremy, el actor de cine X que en más ocasiones ha trabajado en películas convencionales, nunca pasó la barrera de ser un actor de reparto en las producciones en las que participó.

CONRAD SON VUELVE A LA CARGA

El inquieto Xus Capitán (Barcelona, 1966) trabajó hasta 1997 como animador cultural en el ayuntamiento de su ciudad natal. Su carácter extrovertido, su capacidad para organizar eventos y su increíble facilidad para vender los productos en los que se embarcaba le procuraron una merecida fama de persona responsable y trabajadora. Pero Xus, que tenía sus contactos con la industria del cine español, quería hacer cine y le gustaba el sexo, de manera que decidió cambiar de vida cuando la productora IFG le tentó para trabajar haciendo películas X.

CINE INDIE Y PICANTE

Hace más de un año, Rubén dos Santos (Barcelona, 1975) inició el rodaje de “Psicosis homicida”, un thriller que mezclaba el terror y el erotismo en la línea de sus anteriores trabajos, “La huella del deseo” y “El precio del pecado”. Durante tres meses, de forma interrumpida, Rubén rodó secuencias de lo que iba a ser el filme, como un rompecabezas que sólo se podría armar en su cerebro en la sala de montaje.

EL MUNDIAL EN PELOTAS

El fútbol y el porno tienen más puntos en común de lo que, a simple vista, pudiera parecer. Ambos requieren de capacidad física para ser practicados y en ambos se utiliza como herramienta de trabajo alguna extremidad o apéndice de la parte inferior del cuerpo, aunque en las dos disciplinas la cabeza sea fundamental para conseguir el éxito. Un futbolista con excelente técnica y sin cerebro acaba convirtiéndose en Prosinecki, personaje de anuncios ridículos; un actor porno con habilidades para follar pero exento de un mínimo de inteligencia puede terminar como Marc Wallice, desterrado de la industria.

A SERBIAN FILM

El cine porno y el cine convencional son como dos hermanos que, nacidos de la misma madre, eligieron seguir caminos diferentes e, incluso, ignorarse. Sólo en sus comienzos en la legalidad, el cine porno intentó parecerse al cine convencional, pues, en ese lejano pasado, las películas se exhibían en las mismas salas comerciales, gozaban de los mismos canales de publicidad para su promoción y, en ocasiones, las veía el mismo público. La aparición del vídeo y el consiguiente abaratamiento de los costes de producción alejaron definitivamente del cine convencional los intentos del porno por parecerse a él.

LA CUNA DEL PORNO ESPAÑOL

En 1975, el local situado en la confluencia de la calle de Nou de Rambla y el Paralelo era un tablao flamenco que regentaba La Bella Dorita, la legendaria cantante y bailarina de cabaret que había revolucionado la Barcelona de los años 40. En diciembre de aquel año, María Yáñez, La Bella Dorita, tenía intención de vender su sala de fiestas para retirarse, con casi 75 años, a una residencia geriátrica en la que pasaría los últimos años de su vida. Juani de Lucía y su marido, una pareja joven que, al contrario que muchos matrimonios de la época, había viajado por el mundo y había visto que la revolución sexual en España era una asignatura pendiente, decidieron adquirir aquel viejo tablao para convertirlo en algo muy diferente.

LO QUE DEBERÍAS SABER... CINE PORNO

Hace ahora un año, un entusiasta grupo de estudiantes de la Universidad Politécnica de Valencia se puso en contacto conmigo para que participara en un proyecto de documental, casi con tintes educativos, que pretendían realizar sobre el cine porno. No era aquel un documental al uso, ya que el hilo conductor es una larga entrevista de más de tres horas que Ana Bonet, Jordi González, Rubén Hornillo y Estrella Sanchis, sus realizadores, nos hicieron a Narcís Bosch y a mí.

EL SALÓN ERÓTICO RECUPERA A LA FAMILIA DEL PORNO

Durante muchos años, en el Festival Erótico de Barcelona (FICEB) era habitual encontrar a gente del sector del cine para adultos en alguno de los stands de IFG o Negro Azul compartiendo, alrededor de unas cervezas, vivencias del presente. Para el aficionado era un momento insólito, ya que podían encontrar juntos a actores, actrices, directores productores o críticos, con la relajación que da estar a gusto en un lugar en el que quienes trabajaban en el mundo del porno se veían las caras una vez al año.

EL FICEB PASA AL SALÓN

Hace 18 años ya que Roc Coll, veterano empresario de la distribución de vídeo, alumbró la idea de crear un evento centrado en el cine porno que atrajera al consumidor de películas X de procedencia extranjera que copaban el mercado español. Su idea se tradujo, con la colaboración de impenitentes combatientes de la normalización del porno en nuestro país como Salvador Ernaiz, José María Blanch, José María Ponce o Adeline Aranega, en el Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona (FICEB), que comenzó a dar sus primeros pasos un año más tarde, en 1993, en un lugar tan pintoresco como el Poble Espanyol de Barcelona, el paradigma del monumento turístico kistch por excelencia.

NACHO VUELVE A USA

En 1998, Nacho Vidal era uno de los actores de cine X más prometedores del incipiente porno español. Su carisma y su fiabilidad delante de las cámaras le habían hecho ganarse un prestigio que llegó a oídos de John Stagliano, el director de Chicago que inventó el “gonzo”. Stagliano contrató a Nacho para rodar en Brasil una de sus aventuras de la saga Buttman y quedó impresionado con el trabajo del español de Mataró. Tras aquella experiencia, Nacho se trasladó a vivir a los Estados Unidos, donde se convirtió, para todo el público americano aficionado al porno, en el sucesor de Rocco Siffredi, en la reencarnación del macho latino.

Distribuir contenido