DESNUDAS Y VESTIDAS

El fotógrafo norteamericano Timothy Greenfield-Sanders ha publicado en su país un libro con imágenes de tres decenas de actores y actrices porno en los que podemos contemplarlos vestidos y desnudos, una extraña dialéctica en una profesión en la que la ropa no importa.

El desnudo es el “traje” de trabajo de las estrellas del porno. Difícilmente las podemos ver vestidas en una película e incluso, cuando asisten a un festival erótico, suelen ir mínimamente cubiertas con prendas sugestivas, más proclives a estimular la imaginación de quien las mira que a cubrir sus partes íntimas. El prestigioso fotógrafo norteamericano Timothy Greenfield-Sanders ha captado esa curiosa dicotomía entre el desnudo y el vestido en los profesionales que trabajan sin ropa para realizar “XXX 30 Porn-Star Portraits”, un magnífico libro basado en las sesiones fotográficas a las que se sometió una treintena de estrellas del cine X con ropa y sin ella. Las principales figuras del porno norteamericano se han prestado a posar para la cámara de Greenfield-Sanders en una doble foto: una con la indumentaria que utilizan en su vida diaria y la otra con el “traje de faena”, es decir, completamente desnudos.
Lo interesante del caso es que, en ambas instantáneas, los modelos adoptan la misma pose, lo que hace posible la comparación entre la actitud que demuestran ante la vida cotidiana y ante su trabajo. Ropas cómodas, sandalias y ausencia de maquillaje forman el menú de las fotos “de calle”, mientras que el desnudo revela la perfección de unos cuerpos que son instrumentos del goce ajeno, aunque sólo sea por medio de la contemplación. Así, el suéter negro, los vaqueros y las sandalias de plataforma de Sunrise Adams se transforman en un cuerpo escultural, con pechos turgentes, y unos zapatos abiertos de tacón, del mismo modo que debajo de la cazadora, los jeans y las botas de Belladonna descubrimos sus exóticos tatuajes o la cómoda camiseta de Jenna Jameson desaparece para mostrarnos sus espléndidos pechos.
Pero “XXX 30 Porn-Stars Portraits” no es sólo un libro de fotografías de actores y actrices porno. El escritor Gore Vidal se ha encargado de recopilar una serie de textos de personajes ajenos al mundo del porno, que ofrecen su particular visión sobre el universo X. El actor John Malkovich cuenta su primer contacto con el porno, cuando encontró en el garaje de su casa una revista pornográfica que pertenecía a sus abuelos; el músico Lou Reed hace una descripción del mundo del porno que parece una de sus canciones; el cineasta John Waters prefiere charlar con la actriz y directora de porno Chi Chi Larue, todo un símbolo de la cultura de la ambigüedad en la industria de entretenimiento para adultos y heredera espiritual de Divine, la que fuera musa de Waters; y el escritor Salman Rushdie nos descubre que, pese a la creencia general, existe una gran afición al porno en los países islámicos.
Estos y otros textos son el complemento de una obra que incita a la reflexión. En una actividad profesional en la que el espectador ve continuamente a sus ídolos sin ropa, ¿no produce mayor excitación verlos, por un día, despojados de su habitual material de trabajo?, ¿no da más morbo ver a una estrella porno vestida de calle que desnuda, como siempre la vemos en la pantalla? La respuesta a esta divertida contradicción está en estas fotos.

Comentarios

Madre mía, la foto de la

Madre mía, la foto de la Lindemulder es lo más salvaje que he visto en muuuuuuucho tiempo. Esa forma de sujertar el seno es erotismo puro. Tienen el tamaño perfecto. Esos brazos, el pelo y, por encima de todo, la madurez. Qué mujer dios mío...

saludos.

Ainhoa