CAMALEÓN

La confirmación del talento como director del que fuera gran estrella como actor de cine X, John Leslie, llegó con una película sobre la capacidad del ser humano para transformarse cuando busca relacionarse con los demás. El filme fue también la confirmación de la gran Tori Welles.

El mundillo del cine X es especialmente endogámico. Se nutre de aquellos personajes que alguna vez se han asomado a su ventana y que, a medida que han ido ganando experiencia, encuentran su ubicación en tan peculiar industria. Por regla general, los actores deciden continuar su vinculación al porno como directores, guionistas o productores, pero lo mismo ocurre con algunas actrices, técnicos u operadores de cámara.
Tras una brillante carrera como actor, iniciada en 1977, John Leslie dio el salto hacia la dirección en 1987 con “Las enfermeras del turno de noche”, un digno producto que
apuntaba algunas de sus experiencias como estrella del firmamento X al recuperar el divertido y desmadrado tono de las comedias médicas de finales de los 70. Leslie había sido un gran actor en la época dorada del cine porno norteamericano, no sólo por sus aptitudes físicas, sino también por poseer un magnetismo especial para enganchar al espectador a la pantalla. Su inteligencia, muy superior a la del resto de sus colegas, sólo podía desarrollarse detrás de las cámaras. Su primera gran película llegaría dos años después de su prometedor arranque, con “Camaleón”.
Si Leslie había indagado en la psicología de sus personajes en su anterior film, “The Catwoman”, un particular homenaje al cine fantástico (en realidad, un explícito homenaje a “La mujer pantera”, de Jacques Tourneur), en “Camaleón” ofrece un completo retrato sobre la capacidad de transformación del ser humano a la hora de relacionarse. La camaleónica personalidad de la protagonista, capaz de trocar su físico según el deseo de quien quiere poseerla, no es sino una mágica metáfora de la condición humana. Todos necesitamos disfrazarnos de algo para poder ligar y ocultar así nuestras miserias ante el objeto de deseo. De ahí al engaño, el tema recurrente en cualquier relación de pareja, sólo hay un paso.
El estreno de “Camaleón” supuso una inyección de moral para el titubeante paisaje del porno de finales de los 80. Era una película con un intrincado argumento, con personajes dotados de carga psicológica y con una factura visual que recuperaba la narratividad del cine X de la década anterior. Además, la fructífera carrera como actor de John Leslie le había servido para concebir escenas de sexo desde una perspectiva muy original, muy lejos del anquilosamiento que había alcanzado la piedra filosofal del género. Leslie recuperó también posturas y situaciones eróticas que habían caído en desuso con la eclosión del formato de vídeo, mucho menos cuidadoso con las formas, como la secuencia que abre este filme, en la que una pareja hace el amor ante la silente presencia de unos maniquíes. Y en su afán por reinventar el porno a partir de la búsqueda de personajes con algo que contar, reclutó a la máxima estrella de la época: la tórrida Tori Welles, un torbellino sexual cuya efímera carrera permanece en la memoria de los más selectos aficionados.
 
The Chameleon. EEUU. 1989
Actores: Tori Welles, Selena Steel, Victoria Paris, April West, Debi Hanson, Buck Adams, Tom Byron, Pamela Rose, Lynn Francis, Ray Victory, Joey Silvera, Peter North, Scott Irish, Axel Horn, Richard Pacheco.
Producción: Louie T. Beagle.
Dirección: John Leslie.