EL DIABLO EN LA SEÑORITA JONES

Considerada una de las grandes películas clásicas de la historia del cine X, “El diablo en la señorita Jones” elevó a Gerard Damiano a la categoría de director de culto y al porno al status de cine con mayúsculas, gracias a su estructura melodramática de tonos filosóficos y morales.

El enorme éxito de “Garganta profunda” no redundó en grandes beneficios económicos para su director, Gerard Damiano. Éste se vio obligado a vender los derechos de su película a la Mafia por una cantidad irrisoria. Sin embargo, Damiano no cejó en su empeño de convertirse en pionero del cine X y, unos meses después, ya estaba trabajando en un nuevo proyecto, más ambicioso y en el que contó con un presupuesto más amplio. La idea de Damiano era realizar un verdadero film porno (“Si ‘Garganta’ era un juego, ‘La señorita Jones’ es una película”, declararía el director años después) que revolucionara el género y lo proyectara hacia su consolidación definitiva.
Gerard Damiano escribió el guión de “El diablo en la señorita Jones” en un fin de semana y se lo dio a leer a su buen amigo Harry Reems. Este, hombre de una vasta cultura literaria, sorprendió al director diciendo que el guión que acababa de leer era un plagio de la obra de Jean Paul Sastre “Sin salida”. Damiano le contestó: “¿Qué esperabas? Lo he escrito en un fin de semana”.
Damiano pensaba volver a asignar el papel protagonista masculino a Harry Reems, satisfecho por su actuación en “Garganta profunda”, y había contratado a Ronnie, una joven de 19 años con escasa experiencia en el porno, para el papel de Justine Jones, la heroína del film. Poco antes de comenzar el rodaje propiamente dicho, Gerard Damiano cambió de opinión y contrató a la única fémina que trabajaba en el equipo técnico de la película para representar a la atormentada señorita Jones. Esa mujer tenía 37 años, se llamaba Shelly Graham y era la encargada del catering. Cambió su nombre por el de Georgina Spelvin (una tradición teatral asigna el nombre de George Spelvin a aquellos actores que no quieren figurar en los créditos con sus nombres reales), con el que se convertiría en una de las más importantes actrices del cine X de todos los tiempos.
“El diablo en la señorita Jones” tuvo una tibia acogida entre el público pero fue entusiásticamente apoyada por la crítica. Su estructura circular (comienza y acaba con la muerte real de la protagonista), sus referencias a Sartre, las citas a la iconografía católica y la puesta en escena de un proceso de aprendizaje progresivo a cargo de una virgen cautivaron a los estudiosos del cine, que vieron en la segunda película de Damiano el paradigma de lo que debía ser el cine porno para convivir con normalidad con el resto de los géneros cinematográficos. Incluso las mujeres, normalmente distantes del fenómeno del cine X, vieron el lúdico camino iniciático de Justine Jones como la transgresión del habitual estereotipo que asigna al hombre el papel protagónico en la acción: aquí es la curiosa protagonista la que reduce a los hombres a meros instrumentos sexuales.
La fascinación por las aventuras de la señorita Jones también produjo un gran impacto cuando fue estrenada la película en España, once años después de su filmación. De hecho, “El diablo en la señorita Jones” fue el primer porno “serio” que se pudo ver en las salas X españolas y los espectadores, animados por la crítica, llenaron diariamente los cines con la coartada intelectual que les ofrecía el obsesivo film de Damiano. Algunas revistas especializadas en cine dedicaron artículos a analizar la película y los intelectuales proclamaron la capacidad del cine X para crear obras de arte.
 
 
Devil in Miss Jones. EEUU. 1973.
Actores: Georgina Spelvin, Harry Reems, John Clemens, Marc Stevens, Rick Livermore, Sue Flaken, Gerard Damiano.
Producción: Gerard Damiano
Dirección: Gerard Damiano.