EL ESPEJO DE PANDORA

A través de un espejo maldito, Warren Evans construyó una película en la que el cine X se asoma al mundo del psicoanálisis para descubrir las frustraciones de una solitaria mujer. Con una interpretación soberbia de Veronica Hart, el tiempo ha convertido a la aventura de Pandora en un filme de culto.

A principios de la década de los 80, el cine X se encontraba en un momento dulce de su historia. Pasados los intentos de crear un cine de autor característicos de la década anterior, los directores se vuelcan en la vertiente narrativa del género, concediendo una importancia suprema a la historia que se narra y añadiendo un buen componente de erotismo con la utilización de las ya consagradas estrellas del género. Las actrices y los guionistas, pues, eran los niños mimados de una época en la que el porno alcanzó su esplendor.
En este contexto trabajaba Sean Costello, un ex actor de cine X que había dirigido algunas películas sobresalientes a lo largo de la historia pero cuya fama nunca alcanzó la de algunos de sus contemporáneos. De su conocimento del medio, Costello aportó una visión muy clara del sexo en escena, según la cual, “el porno está destinado a estimuler explícitamente, por lo que cualquier dosis de erotismo es periférica respecto a una escena explícita”. Con diferentes seudónimos (Warren Evans, Oscar Tripe, Nicholas Berland, Amanda Barton, Russ Carlton) Costello dirigió durante los años 80 más de 50 filmes en los que demostró sus dotes de artesano del género. En su filmografía, sin embargo, destaca “El espejo de Pandora”, un filme injustamente olvidado por el paso del tiempo que ha devenido una película “de culto” entre un amplio sector de la crítica especializada.
“El espejo de Pandora” es un filme cuyos resultados no se corresponden con su concepción inicial. Destinada al lucimiento de su protagonista, la magnífica actriz dramática Veronica Hart, su elaborado guión y la intrincada trama que esconde la representación de las interioridades de un espejo mágico sorprendieron a los espectadores, acostumbrados a las historias banales que ofrecía el género. Hay un componente psicoanalítico en la historia de Pandora y su espejo mágico que traspasa las fronteras de la explicitación del sexo en la pantalla para presentar una mirada descarnada al interior de la mente humana.
Pandora entra un día por casualidad en una tienda de antigüedades acompañada de una amiga y queda fascinada por un bonito espejo. Sin embargo, el anticuario la previene de que aquel objeto tiene vida propia y la disuade de comprarlo. Desde aquel día, atraída por el extraño espejo, Pandora siente la irresistible pulsión de acudir casi diariamente a la tienda, donde pasará largas horas absorta delante de él. Ante ella, emanando del espejo, desfilará la historia de una joven del siglo XVIII con un grupo de soldados, la vida de una actriz de los años 20, la audición de un teatro de Broadway y una noche de placer en un local libertino, todas ellas con el espejo como testigo. Absorta por el espejo, Pandora decide comprarlo y lo traslada a su casa, donde cumplirá sus más íntimos deseos pero acabará siendo abducida por su propia imagen.
Con este argumento, la película de Evans es, ante todo, una ficción cinematográfica. Buen conocedor de los mecanismos de seducción del cine, Warren Evans utiliza todos los elementos a su alcance (música, fotografía, montaje) y los vuelca al servicio de una historia que parece abandonar el fundamento para el que fue filmada: la representación esplícita del sexo. Las escenas sexuales de “El espejo de Pandora” no son nada del otro mundo, pero su acción dramática supera, con mucho, a gran parte de sus películas contemporáneas, pertenezcan o no al universo X. No es de extrañar, por tanto, que “El espejo de Pandora” fuera rechazada por un sector de la crítica y el público, que espera ver sexo al precio que sea y sólo haya sido recuperada, para deleite de los amantes del buen cine, por aquellos que ven el porno como un género cinematográfico más, con sus propios códigos de representación. 
 
Pandora’s Mirror. EEUU. 1981.
Actores: Veronica Hart, Jamie Gillis, Sandra Hillman, Frederick Foster, George Payne, Jerry Butler, Tiffany Clark, Roy Stewart, Rod Pierce, Marc Valentine, Marlene Willoughby, Lacey Smith, Dave Ruby, Jack Houston, Bill McKean, Celeste Bon, Candy Barbour, Ron Hudd, Mowena March, Heather Gordon, Merle Michaels, Anne Sprinkle, Diane May, Steve Mitchell, Asheley Moore, Robin Sane, Ron Jeremy, Gordon G. Duval.
Producción: Warren Evans.
Dirección: Warren Evans.
 

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