TRINITY BROWN

Las aventuras de una pareja de detectives ocupada en la investigación de un crimen con conexiones mafiosas son la más viva expresión de la incursión del cine porno en el universo de los telefilmes policiacos. Con una sólida trama y un reparto excepcional, McCallum realizaría uno de sus últimos clásicos.

Con "Amanda de noche", Robert McCallum había alcanzado el cénit de su carrera cinematográfica como director de cine X. Aquella película que interseccionaba los caminos del cine negro y el porno pasaría a la historia como el mejor ejemplo de la integración del cine X en el lenguaje cinematográfico contemporáneo. Por tanto, en 1981, McCallum ya era considerado un clásico del género y, en opinión de la crítica, el cineasta que mejor había sabido trasladar los mecanismos de producción del cine convencional al porno, un género caracterizado por la poca aptitud de sus profesionales.
Con semejantes argumentos, los años 80 fueron para McCallum los más prolíficos en calidad y cantidad. Siguiendo el ejemplo de muchos directores de Hollywood, dividiría sus trabajos en dos vertientes: una dedicada a producir filmes "alimenticios" en los que no volcaría su talento como realizador y otra en la que pergeñaría algunas de las obras de mayor calidad en la década. Así, mientras se especializó en dirigir películas livianas de temática "teenager" donde aparecía toda de pleyade de adolescentes perversas recién desembarcada en el porno, como "Suzie Superstar" o "Summer Camp Girls", tuvo tiempo para llevar a cabo proyectos de más empaque en los que dejó constancia de su sello personal y su sabiduría cinematográfica. En 1982 realizaría dos películas con clase que ya forman parte de la historia del cine X: "Peaches and Cream", con Chelsea McClean y Annette Haven, y "Society Affairs", con Veronica Hart y la reaparición de Harry Reems después de sus problemas con la ley y el alcohol.
En 1984 Robert McCallum decidió retomar la estela de su mayor éxito para volver al cine negro. En aquellos años en los que el vídeo amenazaba con matar a las estrellas de la televisión, las cadenas habían bombardeado a su audiencia con un buen número de telefilmes, de formato y duración similares a las películas de serie B, protagonizados por detectives. Desde finales de los 70, con "McMillan y esposa", "Colombo" o "Kojak", el mundo de los detectives privados era un filón para las televisiones ya actuaran individualmente, en parejas ("Starsky y Hutch") o en trío ("Los ángeles de Charlie"). Oportunamente, McCallum transportó la atmósfera de los telefilmes policiacos al porno para crear la pareja de detectives más famosa del género. Formada por un hombre y una mujer, las posibilidades de integrar el sexo en la trama quedaban expeditas.
La detective privado de San Francisco Trinity Brown investiga, junto con su compañero Zack, el asesinato del mafioso Tony Fortuna. Todas las sospechas apuntan a Frankie Carbonne, quien era el amante de su mujer y, además, fue identificado por el jardinero de la casa, aparecido muerto en extrañas circunstancias antes de poder testificar. Sin embargo, Trinity duda de la culpabilidad de Carbonne, quien fue amante suyo, pese a que Zack está convencido de que el mafioso es el verdadero asesino. Ambos detectives irán cerrando el círculo de sus investigaciones, a la vez que compiten por desvelar cuál de los dos es mejor amante, para descubrir al criminal.
La clarividencia de McCallum añadió a la telefílmica trama un aspecto del que carecían muchos de los seriales: la lucha de sexos. Trinity Brown y Zack son las dos caras de la misma moneda, que luchan con un objetivo común (el esclarecimiento de un crimen) y, a la vez, compiten en sus veleidades amorosas hasta crear eso que se llama "química". Un espléndido guión, surgido también de la imaginación del director, y una cámara que siempre está donde debe redondean un filme que, en los comienzos de la explosión de la era del vídeo, supuso una de las últimas grandes obras de la "edad de oro" del porno estadounidense antes de la crisis de mediados de los 80.

 
Trinity Brown. EEUU. 1984.
Actores: Colleen Brennan, John Leslie, Joey Silvera, Tamara Longley, Richard Douglas, Kimberly Carson, Jamie Gillis, Melanie Scott, Richard Bolla, Richard Liqueur, Rose Crash, Sandy Allen.
Producción: Sam Norvell.
Dirección: Robert McCallum.