JAMIE GILLIS

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 Ante todo, Jamie Gillis es un hombre con una sexualidad diferente. Un personaje perverso que, en su vida privada, llevó hasta el límite el placer. Y todo ello lo ha aplicado, durante casi 40 años, a su trabajo en el porno. Primero como actor en películas emblemáticas de la historia del género; después, como director de sus propios filmes.

Como El Fary, Jamie Gillis, nacido en la isla de Manhattan, en pleno corazón de Nueva York, el 20 de abril de 1943, fue taxista antes de saltar a la fama. Había estudiado interpretación en la Universidad de Columbia, pero compaginaba sus carreras por la ciudad con pequeños papeles en el teatro aficionado de Nueva York, donde recitaba a Shakespeare, cuando, en 1971, leyó un anuncio en el que se pedían modelos masculinos para desnudos. Se presentó a la convocatoria y el lugar de la cita resultó ser un sucio sótano donde se rodaban “loops” para las salas especializadas. Durante dos años rodaría cientos de cortos eróticos por el día y se dedicaría al baile erótico en espectáculos clandestinos por la noche aparcando el taxi para siempre.
Con la legalización, Gillis asumiría su papel de pionero del género para, con una sólida base interpretativa, aportar su propia imaginación a las escenas sexuales. Trabajaba como estriper en espectáculos de sexo en vivo, en los que recordaba sus tiempos de taxista/actor recitando a Shakespeare mientras follaba, para evitar las redadas policiales, ya que el toque culto de los poemas del autor de “Romeo y Julieta” convertía lo que era un show erótico en un espectáculo literario. Fue uno de los actores favoritos de la gran mayoría de los “monstruos sagrados” durante dos décadas y su extraordinaria longevidad lo llevaría a la época del esplendor del vídeo, en la cual se desató su faceta más perversa. Porque, ante todo, Jamie Gillis fue un perverso, un personaje que vivía la sexualidad de forma intensa. Su relación con la actriz Serena, de la que se enamoró en 1975, fue una de las más tortuosas y extrañas que ha vivido la industria del porno, ya que ambos compartían una depravada visión de los juegos eróticos por la que intercambiaban papeles, de dominante a dominado y viceversa. Aparte de su peculiar vida personal, Gillis estuvo presente en muchos de los grandes títulos de la edad de oro del porno norteamericano, como “Historia de Joanna”, “Paraíso porno” o “Amanda de noche”. Incluso se dio el gusto de interpretar a un personaje tan parecido a él en perversiones sexuales como el protagonista de la inusitada "Waterpower", de Warren Evans.
En compañía de Ed Powers, Gillis fue uno de los inventores del “gonzo” con la serie “On the Prowl” (1989) e incluso ha dirigido películas de coprofilia para una cadena de sex-shops. Su extensa carrera como actor continúa viva y es considerado unánimemente el mayor símbolo del género, no sólo por haber trabajado con casi todos los directores de la historia, sino también por su enorme conocimiento del medio y por los sonados romances que mantuvo con algunas de sus compañeras de profesión, en especial con Serena y Amber Lynn. Desde 1989 vive en Nueva York, sigue dedicándose al porno e incluso ha tenido pequeños papeles en películas convencionales de serie B, como la reciente “Die you Zombie Bastards”, de Caleb Emerson.
 

 

  • James Gurman
  • Nació en Manhattan (Nueva York) el 20 de abril de 1943.
  • Murió en Nueva York el 19 de febrero de 2010
  • Ha participado en más de 500 películas X.

 
 
 
FILMOGRAFÍA BÁSICA

  • “Las sensuales tardes de Pamela Mann” (“The private afternoons of Pamela Mann, 1974), de Henry Paris.
  • “Historia de Joanna” (“Story of Joanna”, 1975), de Gerard Damiano.
  • “Paraíso porno” (“The Opening of Misty Beethoven”, 1975), de Henry Paris.
  • Amanda by night” (1980), de Robert McCallum.
  • “Noches de neón” (“Neon Nights”, 1981), de Cecil Howard.
  • “New Wave Hookers” (1984), de Gregory Dark.
  • “Ten little maidens” (1985), de John Seeman.
  • “Esclava de amor” (“Slave to love”, 1992), de Alex de Renzy.