Como John Leslie, Tom Byron o Gerard Damiano, Joey Silvera es hijo de emigrantes italianos, un origen que le valió, en los inicios de su carrera, para representar papeles de "latin lover" sin demasiado cerebro. Sin embargo, este neoyorquino de mirada divertida supo sobrevivir a esa etiqueta para convertirse en uno de los actores más prestigiosos del circuito americano, en el que permanece desde hace 35 años.