JENNA JAMESON
No es la más bella de la industria, ni la más atrevida, ni la más espectacular. Pero Jenna Jameson es la actriz de cine X más conocida del mundo. Su biografía, “Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno”, publicada en España hace tres años, nos ofrece algunas de las claves para entender el secreto de su éxito.
Julia Roberts cobra 25 millones de dólares por cada película que protagoniza. Hace una al año. Sin embargo, la protagonista
de “Pretty Woman” no es la actriz norteamericana mejor pagada. Ese honor corresponde a Jenna Jameson, la indiscutible reina del porno mundial. Ante esa afirmación se podría pensar que Jameson trabaja a destajo practicando el sexo delante de las cámaras para superar los emolumentos de la Roberts. Pero no es así. Jenna protagoniza una o dos películas al año y, desde 1998, sólo tiene contacto sexual en pantalla con su marido, el director, productor y actor Justin Sterling, y con mujeres.
¿Cuál es el secreto para que una actriz de poco más de 1’65 de estatura y con los pechos exageradamente inflados por la silicona haya alcanzado la cima del cine X en el mundo? La ambición. Desde que Jenna Massoli, nacida en Las Vegas el 9 de abril de 1974 en el seno de una familia de clase media, comenzó a coquetear con el universo del sexo, su principal objetivo fue ser la mejor en todo lo que hacía. Lo fue cuando falsificó su carnet de identidad y comenzó a bailar y a desnudarse en el Crazy House II de su ciudad natal a los 17 años. Era simplemente la mejor, porque en cada uno de los pasos que daba y con cada pieza de su sugerente vestuario que perdía se dejaba el alma. Fue también la mejor como modelo de publicaciones eróticas, cuando viajó a Los Angeles y se puso delante de la cámara de la prestigiosa fotógrafa Suzie Randall para aparecer en la portada de más de 300 revistas, entre ellas algunas poco relacionadas con el sexo como Glamour, Cosmopolitan, Esquire o FHM. Sólo cuando probó suerte en el porno por primera vez, con 19 años, se dio cuenta de que la profesión de actriz porno no le satisfacía. La dejó durante un año y volvió al cabo de ese tiempo, convencida de que iba a ser una de las estrellas del cine X que iba a marcar una época. Rodó medio centenar de películas en poco más de dos años y se convirtió en la más rutilante figura del porno norteamericano. Cuando conoció a Justin Sterling, decidió dar un giro a su carrera y ahora es una empresaria de éxito que utiliza su fama y su nombre como un icono del sexo moderno.
Pero la vida y milagros de la Julia Roberts del porno no ha sido un camino de rosas. Adicta a las drogas duras en su adolescencia, Jenna vivió su particular descenso a los infiernos en 1999, cuando, en compañía de su amiga, la también actriz porno Nikki Tyler, emprendió una gira de espectáculos de sexo en vivo por todo Estados Unidos. Fue entonces cuando se engrandeció la leyenda de su adicción a las drogas y el alcohol y ella misma ha reconocido que, en muchas de sus actuaciones, salía al escenario colocada. Un par de años antes, durante su tortuoso primer matrimonio, con el actor y director Brad Armstrong, Jenna se había labrado una fama de conflictiva y caprichosa que le grangeó la enemistad de buena parte de la industria. Su negativa a trabajar con actores de color, una norma que habían iniciado antes que ella otras actrices del género, tampoco ayudó demasiado a su imagen. Quizá por ello, o porque, según las malas lenguas, es una pésima actriz, nunca ha conseguido papeles en el cine convencional, una de sus ambiciones frustradas.
Sin embargo detrás de esa rubia “arrogante y soberbia”, como la define el crítico Selwyn Harris corroborando la opinión de muchos de sus compañeros de profesión, se esconde una mujer emprendedora que ha logrado lo que gran parte de la
industria del cine X anhela desde los años setenta: integrar el porno en la sociedad norteamericana. Jenna bailaba en el Crazy Horse para clientes tan distinguidos como Nicholas Cage o Jack Nicholson, quienes pedían expresamente que aquella menuda rubia danzara en exclusiva para ellos. Conoció y tuvo fugaces noviazgos con Marilyn Manson y Tommy Lee, el componente de Möttley Crue que vivió una tortuosa relación sentimental con Pamela Anderson. Fue la primera persona del mundo del porno que dignificó su profesión ante Howard Stern, el célebre locutor radiofónico que suele despreciar en público el trabajo en el cine X. Trabajó como reportera para E! Channel, el canal de tendencias más famoso de la televisión norteamericana. Coqueteó con algunas de las grandes estrellas de Hollywood cuando sus mujeres estaban lejos, como Sylvester Stallone, Bruce Willis o Arnold Schwarzzenegger. Y ha participado en numerosos programas y series de televisión como invitada, caso de “Padre de familia”, “Nash Bridges” o “Da Ali G. Show”.
Todo ello para llegar al final del camino. Una casa en Scottdale (Arizona), una vida tranquila dedicada a controlar los contenidos de su multitudinaria página web, la más visitada de las actrices X en todo el mundo, una productora propia, que ha
lanzado actrices porno de la talla de Brianna Banks, Krystal Steal, McKenzie Lee, Ashton Moore o Sophia Rossi, y el deseo recurrente de convertirse en madre. Algo que añora una mujer que nunca conoció a la suya propia, una antigua stripper de Los Angeles que falleció cuando Jenna no había cumplido los dos años.
SHAKESPEARE IN LOVE
Los sonetos de William Shakespeare han servido a Jenna Jameson como hilo argumental para cada uno de los capítulos de “Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno”, el libro de memorias de la actriz, escrito en colaboración con el periodista Neil Strauss, que ha publicado en España Martínez Roca dentro de su colección Heterodoxia, y que en Estados Unidos permaneció durante seis semanas como líder del libro más vendido del país en la lista que elabora la sección de cultura del New York Times. A lo largo de más de 500 páginas, Jameson cuenta su vida, desde su tortuosa adolescencia, marcada por la adicción a las metaanfetaminas y las relaciones con el mundo de los tatuadores, hasta su consolidación en la cumbre de una profesión que eligió de manera vocacional y que ha revolucionado desde su base. Y lo hace de una forma muy original, ya que combina la narración autobiográfica con viñetas de cómic en las que reproduce etapas de su vida, dramatizaciones en forma guionizada de las conversaciones con su familia, páginas manuscritas de su diario personal e incluso consejos para llegar a ser una estrella en el cine X. “Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno” es una mirada limpia y cruel sobre la industria del porno americano, un relato desgarrado sobre la vida sexual de su protagonista y un sincero y autocrítico análisis de su personalidad en la que es, sin duda, la mejor autobiografía escrita jamás por una figura del cine para adultos.
MILLION DÓLAR BABY
Si algo ha caracterizado la carrera en la industria del sexo de Jenna Jameson es su capacidad para generar dinero. Cuando sólo era una stripper de 18 años que bailaba en el Crazy Horse II de Las Vegas, Jenna era la mejor pagada de todas las
chicas que se contoneaban en la barra metálica. Llegaba a ganar hasta 4.000 dólares por noche, diez veces más de lo que recaudaban sus compañeras, ya fuera marcándose unos pasos de baile, hablando con un cliente o dejándose fotografiar con una Polaroid. Y esas cantidades se quedan en ridículas si las comparamos con lo que Jenna se embolsaba cuando, tras debutar en el porno, inició una gira de espectáculos sexuales en vivo por todo el país: 5.000 dólares por actuación (y solía hacer cuatro en una noche) y 40 por cada foto (que podía hacer cientos con sus admiradores). Según ella misma ha revelado, en un buen fin de semana llegaba a recaudar 50.000 dólares.
Esa habilidad negociadora la conservó cuando decidió introducirse en el mundo del porno: un día de 1995 se presentó en la oficina de Steve Orenstein, el propietario de la Wicked Pictures, y se vendió como la futura reina del porno. Orenstein la contrató en exclusiva por la exorbitante cantidad de 6.000 dólares por película y la obligación de rodar al menos ocho filmes al año, en una época en la que la estrella mejor pagada de la industria norteamericana ganaba 2.500 dólares por película.
Pero lo que realmente ha convertido a Jenna Jameson en la estrella del porno más rica del mundo es su propia productora, Club Jenna, que administra además una página web de pago, con más de 10.000 afiliados que desembolsan 35 dólares al mes por entrar en sus contenidos exclusivos. La página personal de Jenna Jameson es también una tienda virtual de productos relacionados con la actriz, entre ellos melodías para el móvil, descargas de sus escenas para el ordenador o reproducciones en miniatura de su estrella favorita que se venden a 200 dólares la pieza. Los ingresos derivados de la página web se completan con la venta de las películas producidas por ella y su marido, el actor y director Justin Sterling. Según la revista Forbes, las cintas que llevan la etiqueta Club Jenna en las que participa la actriz venden una media de 50.000 copias, a 50 dólares cada una, sólo durante el primer mes que están a la venta, una cantidad 17 veces superior a la media de ventas de cualquier otra película X. E incluso aquellas películas en las que no aparece ella, sino cualquiera de las actrices apadrinadas por Jameson, no bajan de las 30.000 copias. En 2004, la compañía de Jenna Jameson facturó 30 millones de dólares, un 30 % más que el año precedente, y obtuvo unos beneficios aproximados de 15 millones. Si tenemos en cuenta que en aquel año Club Jenna sólo produjo cinco filmes, dos protagonizados por Jameson y otros tres por sus estrellas protegidas, el balance en 2005 puede superar los 50 millones de dólares de beneificios netos para Jenna Jameson, ya que en este año ha producido casi 40 títulos.
* Jenna Marie Massoli
* Nació en Las Vegas (Nevada) el 9 de abril de 1974.
* Desde 1993 ha participado en unas 50 películas X.
FILMOGRAFÍA BÁSICA
* "Fantasy woman" (1993), de Andrew Blake.
* "Elementos de deseo" ("Elements of desire", 1994), de Cameron Grant.
* "The Dinner Party" (1994), de Cameron Grant.
* "Sexo de fuego, corazón de hielo" ("Wicked Weapon", 1996), de Brad Armstrong.
* "Blue Movie" (1995), de Michael Zen.
* "Conquest" (1996), de Greg Steel y Brad Armstrong.
* "Jenna's revenge" (1997), de Brad Armstrong.
* "Sátiros" ("Satyr", 1998), de Michael Zen.
