JOHN LESLIE
Lo mejor que se puede decir de John Leslie es que es tan buen director como fue actor. Si como actor fue uno de los grandes nombres del porno americano en la edad de oro del cine X, como director ha demostrado un talento extraordinario a la hora de dotar de erotismo y morbo a las situaciones cotidianas, además de explorar la sexualidad humana hasta confines desconocidos.
Como muchos de los universitarios que pululaban por Nueva York a comienzos de los 70, John Leslie Nuzzo (Pittsburgh, Pennsylvania, 25 de enero de 1945) encontró en el porno la manera de desarrollar su creatividad. Desde 1976 hasta su retirada, en 1987, Leslie fue uno de los más influyentes actores del porno americano, gracias al magnetismo que transmitía. Actor de sólidos recursos, Leslie fue un magnífico intérprete, capaz de encarnar a cualquier tipo de personajes, pero también un performer sexual de difícil competencia. Unía a sus buenas dotes actorales una excelente fiabilidad en el sexo.
En 1987, John Leslie se casó y, al instaurar sus votos matrimoniales,
decidió abandonar la interpretación. La compañía VCA buscaba un director que renovara los esquemas del anquilosado porno de la época. Y Leslie demostró que sus ideas podían ser muy útiles para darle otro sentido al cine X.
Primero con “Camaleón”, la historia de una mujer que muda su aspecto físico cuando se relaciona con sus semejantes. Luego con “Mujer pantera busca hombre felino”, un remake de “La mujer pantera”, de Jacques Torneur en el que Leslie volcó toda su universo de imágenes. Y, sobre todo, en "Perras de alquiler", una película con atmósfera de western y extrañas relaciones entre sus personajes, y “Drop Sex”, un filme con una estética “kitsch” en el que el director de Ohio se sumerge en las catacumbas de la relaciones human
as para crear una obra tan impactante como sólida.
En esas películas, Leslie incide en el análisis de las relaciones humanas, consideradas como algo utópico. Para él no hay forma posible de entenderse ni siquiera en cuestiones de sexo.
Al mismo tiempo que realizaba filmes con estructura dramática, John Leslie inició la serie de “gonzo” “El mirón”. En ella, rescata la cámara subjetiva como narradora de la acción con la particularidad de que su visión es siempre indiscreta, es decir, va más allá de la mera participación casual en las escenas de sexo que propone.
John Leslie había sido un actor elegante e imperturbable en su época. Pero, como director, su estilo es políticamente incorrecto. Su elección a la hora de colocar la cámara en cada escena y su capacidad para generar situaciones morbosas lo han convertido en una brillante excepción en el enorme
abanico de personajes que filman porno en la actualidad.
Quizás los buenos aficionados echen de menos la vertiente argumental en las películas más recientes de John Leslie. Pero la comodidad de llevar una vida relajada, dedicada a la pintura y el jazz, sus dos grandes pasiones, y de filmar un “gonzo” de vez en cuando han podido más. No obstante todavía destila gotas de su talento en esas películas en las que la cámara mira pero nunca toca.
