ROBERT McCALLUM
En toda la historia del porno no ha habido un director que llevara tan bien hacer cine convencional y porno sin distinguir su forma de trabajar que Robert McCallum, el alias pornográfico de Gary Graver. McCallum fue un director de prestigio en el cine X durante más de dos décadas. Graver, la mano derecha de Orson Welles.
La carrera de Robert McCallum (Portland, Oregon, 1938-Rancho Mirage, California, 2006) es de esas que deberían servir de ejemplo para muchos de directores de cine. Porque
McCallum es el mejor ejemplo de realizador que compaginó, durante toda su trayectoria cinematográfica, las películas X con las convencionales. Durante la década de los 60, Gary Graver, que era su nombre real, se labró una interesante reputación como director de fotografía en muchas de las películas que se realizaban al margen de la industria. Graver trabajó, entre otros, con Orson Welles, en algunas de las aventuras cinematográficas del genial director americano. Además, dirigió películas de género en las que demostraba su sapiencia detrás de las cámaras.
Con la legalización del porno, Graver pensó que su forma de contar historias en la pantalla podía trasladarse al nuevlo modelo cinematográfico. Así, con el seudónimo de Robert McCallum, se embarcó en la realización de “3 A.M.”, un filme claustrofóbico ambientado en una extraña familia de tintes melodram
áticos.Aquel filme le procuró un reconocimiento en la industria como abanderado del cine de autor, un director capaz de contar buenas historias y trufarlas con escenas sexuales. Dicho reconocimiento le permitió asumir el reto de dirigir “V-The hot one”, un filme amargo y brillante sobre la vida de una mujer que ejerce la prostitución como forma de escapar de su insatisfacción en el matrimonio. Al año siguiente, McCallum volvió a la carga con “Ecstasy Girls”, primera colaboración con el productor Harold Lime, responsable de muchas de las películas de Russ Meyer.
Ya en la década de los 80, realizó “Amanda de noche”, su indiscutible obra maestra, en la que, con la estructura de un “thriller” clásico, McCallum desgranaba un drama de prostitutas y mafiosos que recordaba a lo mejor del cine negro. Un cine negro que volvería a estar presente en “Trinity Brown”, una aproximación al estilo de las series norteamericanas de detectives privados que había dado personajes como Colombo, Kojac o Starsky y Hutch. A partir de 1990, McCallum se decantó por acentuar sus colaboraciones en el cine convencional y limitarse a filmar po
rnos de buena factura pero con escasos argumentos narrativos. Sin embargo, en 1994, dirigió “Erotika”, su última gran aportación al porno, un relato descarnado sobre el sueño americano, el de una joven que busca triunfar en la vida, que entronca con lo mejor de su cine.
El estilo de McCallum es el de cualquier buen narrador de historias. Una forma de hacer cine que recuerda, salvando las distancias, a los grandes clásicos del cine americano, por su sobriedad, la perfecta utilización de los mecanismos que pone a su servicio el cine y la descripción detallada de sus personajes, un aspecto que, en el porno, parece importar poco. Por eso y porque su carrera en el cine X está llena de grandes películas, el mundo del porno se tiñó de luto el 16 de noviembre de 2006, cuando un cáncer acabó con la vida de Robert McCallum. Con su muerte se fue para siempre una forma de concebir el porno, tan parecida al cine, que hizo que este genio fuera recordado como un gran director. Sin adjetivos.
