SILVIO BANDINELLI

 El director de cine X más comprometido con la sociedad en la que vive es Silvio Bandinelli, militante de izquierdas, renovador de las estructuras del porno italiano y uno de los escasos cineastas que ha integrado un discurso político o reivindicativo en las películas con sexo explícitio.

Aunque nacido en Trípoli en 1954, Silvio Bandinelli se educó en Florencia, donde estudió Historia del Cine en la universidad y donde, en su juventud, fue puliendo un perfil ideológico próximo a la izquierda revolucionaria.Acabada la carrera, Bandinelli trabajó primero como modelo y más tarde como realizador de anuncios para cine y televisión. Pero nunca perdió esa conciencia de clase que había adquirido en sus años unviersitarios. Hasta en el cine porno, al que se dedica desde hace más de tres lustros, Silvio Bandinelli ha representado la mirada izquierdista sobre la realidad y el sexo.
En 1990, Bandinelli abrió su propia empresa de edición de videos, lo que le permitió conocer a Riccardo Schicchi, director de la agencia de modelos más importante de Italia. Schicchi daría el espaldarazo definitivo a Bandinelli para dirigir sus primeras películas X, que firmó con el seudónimo de Frank Simon.
Pero no sería hasta 1996, con 42 años, cuando Bandinelli comprendió que su futuro estaba en el porno. En compañía de su pareja, la productora Monica Timperi, fundó Showtime, su propia compañía, y comienza a firmar sus películas con su verdadero nombre.
Así surgen “Seducida por el lujo”, una parábola social sobre la educación de una indigente por parte de una pareja de burgueses interpretada por Selen. “La mamma”, ambientada en la resistencia italiana al fascismo. “Macbeth”, su particular visión de la obra de Shakespeare trasladada al mundo de la mafia italiana. O “El desengaño de una virgen”, que indaga en la educación católica de una joven frente al sexo.
En todas ellas, Bandinelli muestra una gran preocupación por el trabajo de guión, la puesta en escena y la inclusión de escenas eróticas incardinadas en el argumento del filme. Pero, sobre todo, trata temas sociales, porque, Bandinelli piensa que el porno también es un arma cargada de futuro.
“Festival”, probablemente su película más redonda, es un significativo ejemplo de la forma de trabajar de Silvio Bandinelli. Rodada en París en 1999, la película destripa los entresijos del Festival de la canción de San Remo y su denuncia de la corrupción para conseguir el premio del certamen. Tan escabroso tema le llevó a las portadas de todos los diarios de su país y hasta una cadena de televisión dedicó un programa especial a la polémica cinta del director florentino.
La repercusión mediática de “Festival” no detuvo a Bandinelli en su cruzada reivindicativa. “Bambola, una sirviente afortunada”, que cuenta las aventuras de una mujer que trabaja en una casa burguesa. “Gracias, tía”, un culebrón con tintes sociales protagonizado por la desaparecida Ursula Cavalcantti. O “Cuba”, inspirada en los ideales revolucionarios del Ché Guevara, situaron a Bandinelli en el Olimpo de los directores europeos.
A sus 55 años, Silvio Bandinelli sigue dirigiendo películas comprometidas en las que no falta el buen sexo. Porque su ideal político es que se puede hacer la revolución a fuerza de polvos.