47. LA EUROPA DEL BIENESTAR
Recreación de clásicos, “gonzo” y películas de temática sexual con revestimiento de lujo son las tres fórmulas que el cine europeo exprime al máximo en una época caracterizada por la ausencia de imaginación. Sólo unos pocos autores escapan a la rutina.
Mientras el cine X americano caminaba por senderos que llevaban a la descontextualización del acto sexual o a la experimentación, el porno europeo de los últimos años del siglo evidencia una preocupante falta de imaginación para regenerarse. Salvo el caso de España, donde a partir de 1997 se produce una importante explosión imaginativa que coloca al porno nacional a la altura del mejor del continente, las grandes potencias del cine X europeo quedan ancladas en fórmulas narrativas que se repiten machaconamente desde el despegue del género a principios de la década de los noventa. Quizá el miedo a modificar los hábitos de un mercado potencial que ya mueve muchos miles de millones de pesetas en todo el continente sea la causa de este estancamiento.
Uno de los recursos que continúa dando pingües beneficios es la relectura que el género hace de personajes históricos o películas clásicas. Esta corriente, encabezada por Luca Damiano y Joe D’Amato, dio sin embargo alguna película notable, como “Napoleón” de Damiano, en la que el italiano Roberto Malone hizo una de las mejores interpretaciones de su carrera, o “Rocco y los 7 magníficos” de D’Amato, una revisión del clasico cinematográfico de John Sturgess con Rocco Siffredi como protagonista, y “La máscara de hierro”, también de D’Amato, con Anita Blond en papel estelar. La Venecia de Casanova encontró un hueco en el porno de aquel año con la notable “La veneciana”, de Michael Di Caprio. Y hasta el propio cine X gozó de un “remake” más o menos libre, como “La dama tras el espejo”, una producción alemana firmada por Nils Molitor que se basa en el clásico “El espejo de Pandora”.
Rocco abandera también la segunda fórmula que arrasa en el porno europeo. Heredero y colaborador de John Stagliano, Rocco es el principal adalid del “gonzo” en Europa, con películas que explotan al máximo el esquema del “casting” X. La más celebrada, porque en ella el fogoso italiano se desmelena, es “When Kelly meets Rocco”, rodada en Budapest y donde la británica Kelly sale airosa de las furiosas acometidas del galán latino. No obstante, Rocco intentó dar un giro a su carrera como director con “Rocco nunca muere”, una parodia de las películas de James Bond que está más cerca del cine de serie Z que de los intentos del porno americano de enfocar el “thriller” erótico.
Por último, la influencia americana de las películas de “sketchs” sexuales la recogió Anita Rinaldi en la segunda parte de la serie “Planet Sexxx”. Sin otro hilo argumental que la presentación de la propia Rinaldi de los números eróticos, “Planet Sexxx 2” parece más un programa de televisión de alto contenido erótico que un filme X.
La excepción al páramo intelectual que dominaba el paisaje del porno europeo la trajo el veterano Mario Salieri. A partir de la penosa situación de los emigrantes albaneses que intentaban entrar en Italia para trabajar, y que el cine convencional había tratado con maestría en “Lamerica”, de Gianni Amelio, Salieri realizó “La fuga de Albania”, una de sus mejores películas. Igualmente, el refinamiento de Marc Dorcel seguía su ritmo anual de películas de calidad como productor. En 1998 auspició “La puta del presidente”, de Alain Payet, y fue el artífice del retorno a la realización de Michel Barny, guionista de filmes como “Citizen Shane” y director de algunos de los clásicos del cine galo a mediados de la década de los 70. “Diario de una enfermera”, con Laure Sainclair, fue el título de la obra que resucitó la figura de Barny.
LAS EXÓTICAS AVENTURAS DE SELÉN
A finales de 1997, la italiana Selén firmó un contrato con el productor Riccardo Billi para protagonizar una serie de películas a las órdenes de Joe D’Amato rodadas en escenarios exóticos. Fueron filmes de escaso interés cinematográfico en los que, tras diez años de carrera, la extrovertida actriz romana mostraba que continuaba liderando la vieja guardia de actrices europeas. Así, en “Selén, la reina de los elefantes”, la actriz paseaba por la selva a lomos de un enorme paquidermo del que sólo se apeaba para mantener fogosos encuentros sexuales; en “Selén en la isla del tesoro” era una aventurera en busca de un tesoro pirata y en “Selén en el Sahara” vivía un sinfín de vicisitudes en un desierto qu en realidad formaba parte del paisaje de la bella isla de Tenerife.
UNA CUESTIÓN DE PELOTAS
En 1990, con ocasión del Mundial de fútbol celebrado en Italia, la productora Colmax lanzó al mercado un vídeo en el que se intercalaban escenas “hard” protagonizadas por Cicciolina, Moana Pozzi y Miss Pomodoro con extractos de partidos de fútbol titulado “Mundial X”. Ocho años después, el Mundial volvió a Europa y fue Francia el país elegido por la FIFA como sede. El avispado Alain Payet filmaría entonces “Mundial X’ 98. El despelote” una mediocre cinta que hermanaba dos de las mayores pasiones finiseculares de la centuria: el fútbol y el sexo. Protagonizada por Anita Blond y Philippe Dean, el reclamo del Mundial galo y su oportuno lanzamiento coincidiendo con la inauguración del acontecimiento futbolístico convirtieron a la cinta en la más rentable del año.
