Historias del porno

NO SIN MI MARIDO

La reconversión de la industria norteamericana del cine X a raíz del escándalo provocado por el descubrimiento de que Traci Lords había protagonizado casi todas sus películas siendo menor de edad produjo un puñado de consecuencias en el cine porno. Las más evidentes fueron la reducción de costes, la definitiva hegemonía del vídeo como soporte de filmación y la desaparición de la imaginación a la hora de realizar las películas. Las menos, la aparición de la figura de la esposa fiel en las escenas de sexo.

PORNO AL ESTILO CECIL B. DE MILLE

A mediados de 1973, la Corte Suprema del estado de Nueva York dictaminó que cuatro películas, entre ellas “Tras la puerta verde”, contenían tantos “actos de perversión sexual que habrían sido considerados obscenos por las costumbres de las comunidades de Sodoma y Gomorra”. Los hermanos Mitchell, envalentonados por el éxito de su primera película, decidieron acometer la primera gran superproducción de la historia del porno, un filme X al estilo Cecil B. DeMille que titularon precisamente “Sodoma y Gomorra: Los últimos siete días”, en homenaje a la retrógrada resolución del órgano judicial neoyorquino.

EL ESCRITOR

En el verano de 1974, Georgina Spelvin todavía gozaba del reconocimiento popular que alcanzó como protagonista de “El diablo en la señorita Jones”, estrenada un año antes. Después de aquel éxito, Spelvin aprovechó el filón y formó parte del reparto de una docena de producciones en pequeños papeles bien pagados. Lo suficiente para mantener su estela de tardía figura del porno.

RETRATO DESNUDO DE UNA ÉPOCA

Dentro de unos días se cumplirán 35 años de la primera proyección pública de "Exhibition”, la película que marcó un antes y un después en el cine porno europeo. A mediados de 1975, el cine erótico francés se encaminaba irremediablemente hacia el sexo explícito. El estreno, un año antes, de la mítica Emmanuelle, de Just Jaeckin, había representado el techo del cine “soft” y los directores que realizaban películas de alto contenido erótico comenzaban a plantearse la posibilidad de incluir planos sexuales aprovechando el vacío legal que existía en el país galo sobre la materia tras la supresión de la censura, en marzo de aquel año.

EN LA CARA, NO

En pleno siglo XXI, cualquier muchacha que aspire a convertirse en alguien dentro del mundo del porno sabe con certeza lo que le espera: un ano tan dilatado que esté dispuesto a recibir todo tipo de arietes y cientos de baños faciales de semen. Son las dos marcas de la evolución de un tipo de cine en el que, con el paso de los años, lo único que importa es que a la mujer le pongan el agujero del culo del tamaño de la estación de Atocha y su bello rostro reciba, no de forma terapéutica, las irrigaciones de todos sus compañeros de escena.

LA FALSA TRACI LORDS

Las expectativas de futuro de los padres de Diane Purdui Stewart se fueron al traste cuando su rebelde hija, que había destacado de adolescente como gimnasta y cantante de jazz, se mudó a Los Angeles, desde su Toronto natal, para probar fortuna en el mundo del cine. Comenzó haciendo "striptease" a los 15 años y su bonita figura e inocente rostro atrajeron la atención de Erica Boyer, quien la presentó al productor Jim South para que la contratara como actriz de películas X. Stewart fabricó una tarjeta de identidad falsa, en la que constaba que era mayor de edad, y comenzó a trabajar en el porno, cuando todavía no había cumplido los 17 años, con el nombre de Alexandria Quinn.

HIJA DE PAPÁ

Si Luce Caponegro hubiera seguido los pasos que le marcaba su cuna, hoy en día sería una respetable dama burguesa casada con algún potentado del Norte de Italia. Su padre, un alto ejecutivo de una empresa petrolífera, la educó para que se relacionara con los de su condición social, pero Luce nunca se sintió a gusto entre automóviles de lujo, fiestas privadas y amistades con apellidos compuestos e interminables. Nunca quiso ser una hija de papá, sino una rebelde.

LA CULTURISTA QUE AMABA A LAS MUJERES

La misma semana en la que se fue Tía Peg a entretener a los angelitos con sus lecciones de sexualidad y madurez, hemos sabido que Erica Boyer, otro de los rostros fundamentales en el porno de los 80, perdió la vida la pasada Nochevieja. Boyer fue, en contraposición a Juliet Anderson, hija de la era del vídeo.

LA BIBLIOTECA HARD

En la mayoría de los países del mundo, el porno fue una consecuencia del cine “soft”, esas películas que mostraban sexo simulado pero en las que nunca se veían ni penes en erección, ni penetraciones, ni sexo oral. En Francia, el cine X nació como tal en 1974 y deriva de dos ramas: las películas de bajo presupuesto que incluían escenas eróticas y los filmes de erotismo sofisticado cuya máxima expresión la constituyó “Emmanuelle”, de Just Jaeckin.

LAS DESVENTURAS DE LA DOBLE DE JULIA ROBERTS

La historia de Nina Roberts es la de cualquier chica de los suburbios de una gran ciudad que encuentra un día en el porno la solución a todos sus problemas. Problemas que no eran menores: la anorexia, la bulimia, los malos tratos y la vida perra a la que aboca muchas veces un futuro sin esperanza.

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