DE PORNOSTAR A ROCKSTAR

A mediados de los años 70, Catherine Ringer, una joven nacida en los suburbios de París, trabajaba en el hospital de Suresnes a cambio de 2.500 francos al mes. Soñaba, como muchas chicas de su generación, con ser estrella del rock, con formar su propia banda y salir de gira por toda Francia mostrando al mundo sus canciones. Pero no tenía dinero suficiente para producir sus discos. De hecho, Catherine estudiaba interpretación en sus ratos libres y había hecho sus pinitos encima de los escenarios en algunas comedias musicales producidas por Michael Lonsdale para el Théâtre de Recherche Musicale. Un día, Ringer encontró por casualidad un anuncio que convocaba un casting para hacer películas eróticas y se presentó. Pensó que, con la pasta que ganara en el cine, podría cumplir su sueño.
 
Catherine Ringer en conciertoEra el año 1976 y el cine X galo entraba en una etapa de regresión provocada por la ley que regulaba la exhibición de filmes pornográficos en Francia. Bud Tranbaree, veterano cineasta curtido en mil batallas de serie B y en subproductos eróticos, vio en aquella chica de aspecto punk y ganas de vivir una futura estrella. La contrató para participar en su película La fesse. Así comenzó la carrera en el porno de uno de los personajes más controvertidos del cine X galo. No porque sus prestaciones en pantalla fueran particularmente memorables, sino porque, en 1979, Catherine Ringer conoció a Fred Chichin y ambos fundaron el grupo de pop-rock de culto Les Rita Mitsouko.
      
 
Durante los albores del grupo, Catherine Ringer todavía continuó rodando películas X. Les Rita Mitsouko no era un grupo demasiado conocido en Francia y eso le permitió a su cantante trabajar con directores como Michel Ricaud (L’education d’Orphélie), Lasse Braun (Love Inferno) o Hubert Géral (Gorges profondes et petites filles), hasta completar la veintena de filmes que conforma su singular filmografía. A finales de 1981, Ringer protagonizó L’inconnue, a las órdenes del malogrado Alain Payet, su despedida del porno, en la que daba vida a una joven acechada por sus fantasmas sexuales que sufre de ninfomanía.
      A partir de entonces, la Catherine Ringer actriz porno se convirtió en la cantante de Les Rita Mitsouko. Tras su mítico paso por los circuitos alternativos del rock francés, una canción, Marcia baila, tributo a la coreógrafa argentina Marcia Moretto, fallecida años antes y antigua profesora de Ringer, los lanzó a la fama con una ecléctica mezcla de sonidos latinos y techno-pop. Sus directos, con la claridad de Chichin a la guitarra y la desgarradora voz de Ringer, vestidos de manera estrafalaria y colorista, todavía permanecen en la memoria de los buenos aficionados franceses. Fueron, además, pioneros en realizar videoclips de culto, como el que les rodó Jean-Luc Godard para su canción Soigne ta droite en 1987.
Por aquella época, un avispado distribuidor descubrió que la misma mujer que encandilaba a los aficionados a la música sobre el escenario era la que follaba a destajo en Poker partouze, de Joe de Palmer, un filme en el que compartió honores con la legendaria Marilyn Jess. Ringer, al contrario que algunas de sus compañeras de profesión, no renegó de su pasado en el porno, sino que lo exhibió con orgullo como una forma más de provocación.
      Ya en este siglo, Les Rita Mitsouko siguieron su camino de innovación y reciclaje en las tendencias del pop-rock. Pero algo había cambiado. En las pasadas elecciones presidenciales apoyaron a Nicolas Sarkozy, olvidando su pasado en el porno y sus antiguos conflictos con la justicia. “Eso pertenece al siglo pasado”, decían para defenderse. El pasado 28 de noviembre, Fred Chichin murió de un cáncer fulminante a la edad de 53 años. Parece que, de momento, Catherine Ringer no abandonará la música. Y seguro que, a punto de cumplir los 50, no volverá al porno para reeditar sus viejos anhelos de ser una estrella del rock gracias al cine X.