LO OCULTO Y LO (IN)VISIBLE: 1. PEREGRINOS
En el mes de octubre de 2008, Nacho Vidal y yo impartimos un seminario en Bogotá sobre la historia del cine erótico español que llevaba por título "Lo oculto y lo (in)visible". Durante los nueve días que duró el viaje, publiqué un diario en la página web del Club Canalla. Este es el material que ahora rescato y que comienza en el primer día de viaje a la capital colombiana.
Pese a lo que pueda parecer, viajar en avión con una persona conocida no acarrea ninguna ventaja adicional. Al menos con Iberia, los personajes famosos no se benefician de un ascenso a clase business, ni gozan de privilegios por parte de las azafatas, ni tienen un trato especial por su condición. Nacho y yo viajamos en clase turistas desde Madrid a Bogotá, como dos ocupantes más del avión.
El caso es que la penosa gestión de los enlaces por parte de la compañía española me hizo llegar al avión en Madrid con el tiempo justo para despegar. Nacho ya estaba cómodamente instalado en su butaca, aunque rodeado de un público ciertamente singular. Quiso la casualidad que nuestro avión estuviera lleno de peregrinos colombianos que volvían de un viaje piadoso por Europa, donde, al parecer, habían visitado los grandes éxitos del catolicismo, llámense Roma, Santiago, Lourdes o Fátima. Viajamos, pues, rodeados de curas, monjas y beatas, lo que nos impidió ver en el ordenador portátil algunos de los últimos trabajos de Nacho, por aquello de que nuestros compañeros de asiento podían, en el momento menos oportuno, ponerse a rezar el rosario compulsivamente por nuestras almas de pecadores y pornógrafos. Eso sí, pensamos que, si teníamos la desgracia de tener un accidente y pasar a la otra vida, tendríamos un lugar garantizado en el cielo, aunque sólo fuera porque San Pedro no se detendría jamás a considerar que, en aquella remesa de aspirantes a la gloria bendita, se habían infiltrado dos profesionales del porno.
Afortunadamente, llegamos sanos y salvos a Bogotá, sin sufrir percance alguno y después que Nacho hubiera dormido como un bendito durante la mayor parte del trayecto. Nosotros llegamos, pero mis maletas, no. Así que me toca ejercer por un par de días de perroflauta, es decir, vestir con la misma ropa y ofrecer al pueblo colombiano una imagen desaliñada, más propia de un músico callejero que de un conferenciante, que es como me llaman aquí a la espera de la actuación estelar que comienza el miércoles.
Vino a recogernos Jairo, un amigo colombiano que ha participado en la organización del curso. Jairo es un personaje singular. Vive medio año en Colombia y el otro medio en España, ya que es el encargado de la gestión de los festivales colombianos en nuestro país. Es un tipo divertido, muy despistado y con algunos rasgos que lo hacen, cuanto menos, peculiar. Un ejemplo: el año pasado, una amiga común le preguntó qué edad tenía y Jairo, sin inmutarse, le respondió: “45 o 46”, es decir, que aplicaba esa inexactitud que muchas veces presumimos para los demás a su propia historia.

Jairo nos tenía preparada una sesión de entrevistas de prensa, en las que teníamos que publicitar el curso y nuestra presencia en Bogotá. Nacho ha estado tan profesional como siempre y ha tenido que lidiar con cuestiones relativas a su fogosidad sexual, sus gustos con las mujeres y demás preguntas indiscretas que, inevitablemente, siempre surgen cuando se enfrenta a la prensa. Como es habitual en él, lo ha hecho con la solvencia torera que le caracteriza, es decir, sorteando con mucha clase ese tipo de inquisiciones y dando esa imagen encantadora que jamás le abandona. Un ejemplo para todos los que trabajan en el porno.
Mañana nos espera otro día agotador con la prensa colombiana, muy interesada en nuestro evento. Yo vestiré con la misma ropa que hoy, pero sé que, a pesar de mis carencias de vestuario, estoy revestido del halo de santidad que me ha impregnado la expedición mariana de peregrinos que hacían en camino contrario al nuestro: ellos iban de los santuarios a sus casas y nosotros, de nuestras casas a este santuario del cine porno español que queremos que sea Bogotá en estos días.
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