LUIXY TOLEDO
Hace seis años le hice una entrevista a Luixy Toledo, el cantautor friqui por excelencia. Un tipo singular que piensa que es un adelantado a su tiempo y que, si lo hubiesen reconocido, la música española habría evolucionado cinco años. En sus actuaciones aparece en el escenario solo, con una especie de teclado, como si fuera un músico callejero.
Pregunta.- ¿Cómo empezaste en el mundo de la música?
Respuesta.- Yo empecé en la música a los 15 años. El primer grupo que vi en directo fue a los Beatles. Yo soy de Talavera de la Reina, provincia de Toledo, y en mi pueblo a todo el mundo le gustaba Antonio Molina, Valderrama o Manolo Escobar. Yo estaba en un colegio interno, con las monjitas, y allí teníamos una rondalla, donde aprendí a tocar la guitarra. Cuando me enteré que tocaban los Beatles, comenzamos un amigo y yo a reunir dinero vendiendo cartones, para pagarnos el viaje y la entrada. El viernes 2 de julio nos escapamos del colegio, nos metimos en un camión de melones y nos fuimos a Madrid. Nos metimos en el concierto y hasta nos enteramos de lo que habían comido los Beatles, huevos fritos con patatas, tortilla y lomo. Porque, como decía Paul McCartney, "cuando vamos a un sitio extranjero, como tenemos que trabajar y tenemos que cenar, no nos gusta improvisar algo que no conozcamos". Ahí me di cuenta de que quería ser músico.
P.- ¿Qué te pasó con Michael Jackson?
R.- Yo nací un 25 de agosto como Michael Jackson, Claudia Schiffer, Leonard Bernstein y Sean Connery, entre otros. Todos gente de perras menos yo. Por eso le envié una cinta con 13 canciones, una foto del grupo en el que estaba entonces y otra foto con la entrada del prado de mi pueblo. En la carta le decía "tenemos en común que tú eres cantante y yo también, y nacimos el mismo día". En la cinta de canciones estaba "Exorcismo". Eso fue en 1969, cuando Michael Jackson era testigo de Jehová y tenía 11 años. Esta
canción la guardó, cogió la idea e hizo "Thriller". Hay once compases iguales. Yo me volví a poner en contacto con él, pero nunca me respondió. Al final su abogados me dijeron que sí, que se parecían las canciones, pero que era una casualidad.
P.- ¿No habías registrado la canción?
R.- En el 69 no la había registrado, pero en el 74 se la volví a mandar y ya la tenía registrada en la Propiedad Intelectual. Pero aun así no me ha servido, porque no la tenía grabada en disco. Si esto lo hubiera hecho en Inglaterra, Estados Unidos o Alemania, se hubieran movido las cosas de otra forma.
P.- Total, que te quedaste sin que te reconocieran tus méritos.
R.- Sí, pero yo soy más valiente que el Capitán Trueno. Cuando vino Michael Jackson a Valladolid, el 7 de septiembre de 1997, vinieron los de la BBC y los del Canal 4 para organizar un concierto para mí. Tuve la mala suerte de que a ese concierto no fue nadie porque dio la casualidad de que ese día enterraban a Lady Di. Los de esas televisiones y yo nos fuimos a Valladolid y, delante de la puerta principal, a unos 40 metros de donde actuaba Michael Jackson, me hicieron un reportaje que vio medio mundo.
P.- Entonces e
res más famoso en todo el mundo que en España.
R.- Yo estoy cobrando derechos de autor de 54 países diferentes. Por ejemplo, la de Lady Di aquí no me la pone nadie, pero en Estados Unidos e Inglaterra ya me la han puesto siete u ocho veces.
P.- Eso es porque tu disco se lo regalas a todos los famosos.
R.- Sí, eso hago. Mi primer disco lo tiene Elton John, Antonio Banderas, toda la gente importante que viene a España. Me acerco al hotel y le doy el disco. También se lo envié a Michael Jackson, porque yo tengo una idea: si Michael Jackson me hiciera caso, hacíamos una especie de corto sobre su historia.
P.- Pero la historia de Michael Jackson la conoce todo el mundo...
R.- La historia de Michael Jackson no la conoce nadie. El reniega de ser negro por un problema que tuvo en el siglo X. Michael Jackson fue español. Su padre era recaudador de impuestos en otra vida y su madre era italiana. Yo lo conocí entonces porque cuidaba de sus caballos y salíamos de correrías juntos. Me acuerdo porque encontré una medalla en una casa muy antigua que compró mi padre que era igual que la que tenía Michael Jackson en el siglo X. Yo se lo dije a Michael Jackson en una carta, que teníamos que contar esa historia.
P.- ¿Cómo era Michael Jackson cuando lo conociste?
R.- Era un fiera, un ligón. Pero ¿sabes por qué nació negro luego? Porque dejó embarazada a una mora y no quiso ni reconocer el niño ni nada. A mí me gustaría contar al mundo esta historia para que le perdonen y no se lo tengan muy en cuenta. Todo viene porque después vino la madre de la niña, la que había dejado preñada Michael Jackson, a la almena del castillo, se arrodilló delante de él, hizo un dibujo con una media luna y otra cosa que no sé muy bien qué era y le maldijo.
P.- O sea, que tú crees en la reencarnación.
R.- Sí, sí. Hay un montón de gente importante que cree en ella. Pero a la Iglesia no le interesa que la gente crea en eso. Todas las personas tenemos que vivir siete vidas en un periodo de 25.000 años, que es lo que tarda la estrella Zion en dar una vuelta completa a nuestro sistema solar.
P.- Pues yo no me acuerdo de mis otras vidas.
R.- Yo sí que me acuerdo de las mías. Al morir la primera vez no se me borró la línea 6.012, que es la que marca la memoria, y yo la tengo muy desarrollada. La línea 6.047 es la que rige la curiosidad y yo también la tengo muy desarrollada. Yo me acuerdo de todas mis vidas pasadas. Mi primera vida fue en Marte, hace 12.000 años, que es donde están los archivos atásicos. Toda nue
stra vida se va reflejando en un chip que tenemos que, cuando morimos, se va a un archivo, que está en Marte, donde se descarga todo y queda registrado.
P.- ¿Cómo era la vida en Marte cuando estuviste allí?
R.- Pues, por ejemplo, cuando queríamos elegir novia, nos ponían un casco con una aguja imantada y se veía reflejada toda nuestra vida. En ocasiones hasta nuestros pensamientos, que puede ser muy duro. Esa era la forma de saber la vida de tu futura novia.
P.- ¿Sólo has sido cantante en esta vida o en las anteriores también cantabas?
R.- Con Michael Jackson sí que cantaba. Él tocaba la flauta muy bien y bailábamos con las cortesanas. Tenía una falda de romano y se ponía una berenjena en el pito para hacer el payaso, porque era muy gracioso. Tenía golpes muy buenos. Una vez, para conquistar una damisela, salimos a cazar un conejo. El conejo se metió en una madriguera y él se puso al lado y puso una piedra en la madriguera, sacó una bolsa con pimentón y el conejo salió, porque le picaba la nariz y Paolo lo cazó. Porque Michael Jackson en esa época se llamaba Paolo y yo me llamaba Sebastián.
P.- ¿No te da miedo que te consideren un "freak" por todo eso que cuentas?
R.- Yo empecé a contar estas historias porque hice una canción que se llamaba "ETA asesina" y me la retiraron del mercado. Nadie hablaba de mí. Te voy a contar toda la historia. Yo estaba trabajando en Las Palmas para un jeque árabe que era pariente del sha de Persia y de Farah Diva. En esa época mandaba cintas a todas las discográficas y Polygram se interesó por mí. Pero el traslado tardó ocho meses y, en ese tiempo, comenz
aron los trámites para que la Polygram se la quedara Universal. Y a mí me dijeron que no querían líos con la canción de "ETA asesina". Yo fui un poco zoquete porque pensé que si a ellos no les interesaba, a otros les interesaría. No le interesó a nadie. Al final la grabó Bel Music, pero enseguida me retiraron el disco.
P.- Entonces intentaste hacerte famoso contando tus anteriores vidas...
R.- Sí, porque yo tengo una canción que se llama "En Marte hay vida" y tengo una piedra de Marte que cogí en Fuerteventura. Sabía que me podían tomar por un genio o por un gilipollas. Al promocionar esa canción, empecé a hablar de Marte, porque yo conozco Marte como la palma de mi mano. El problema es que cada vez me llamaban más para que hablara de Marte y menos para cantar. Ahora me he dado cuenta de esto y sólo les pido que me llamen si voy a cantar.
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