En los tiempos de la gran depresión, la crisis económica más grave hasta la que padecemos en la actualidad, la Calle 42 de Broadway fue una de las vías míticas del teatro musical norteamericano. Como testimonio de esa época de esplendor, Lloyd Bacon dirigió, en 1932, una película musical que ha quedado en la memoria de todos los aficionados al género como una de las obras cumbre de un cine irrepetible, el genuino musical de Broadway.